Cajas de cambio automáticas

Una de las preguntas más oídas qué más se deberían oír en los concesionarios es “¿Qué tipo de cambio le gustaría tener en su próximo coche?”. Más adelante te voy a explicar el porqué se debe hacer, pero de entrada te voy a explicar porqué no se hace.

Pedales

En España es muy difícil que desde un principio te ofrezcan elegir la caja de cambios que va a llevar tu coche por dos motivos que suponen tres hándicaps:

  1. Desconocimiento por parte del comprador que debido a nuestra forma de pensar nos lleva a descartar de entrada todo aquello que no conocemos
  2. Ese descarte hace que el vendedor pierda todo el interés en intentar convencer al comprador de lo mucho que ganaría con un coche automático. Además, es más cómodo sonreír y asentir con todo lo que el cliente diga.
  3. La falta de oferta y aprovisionamiento. Generalmente cuando queremos un coche automático es muy difícil o casi imposible que esté para probar, mucho menos que haya stock para tenerlo en un plazo relativamente corto y en muchos casos directamente la oferta del modelo o motorización se reduce a versiones con cambio manual.

Es habitual escuchar al comprador argumentar que siempre ha llevado coches con caja manual y que no es momento de cambiar. Bueno, también hemos estado toda la vida calentando la leche en un puchero y no por ello en mi casa falta un microondas.

CambioAMG

De la negación por desconocimiento a la aceptación por convencimiento

¿Cuáles son las ventajas “palpables” que tendré si mi próximo coche es automático? O dicho de otra manera ¿Cómo hacer de esos argumentos negativos puntos positivos? Lo abordamos en las cuatro ideas clásicas que prejuzgan la compra de un coche equipado con esta transmisión:

La primera con la que nos solemos encontrar es con la diversión. Siempre va a haber quien te diga que con un coche manual disfruta más de la conducción. No le voy a quitar razón, a todos los que nos gusta conducir nos encanta sentir el guiado de una palanca precisa y de recorrido corto. Pero seamos sinceros, ¿cuánto tiempo pasamos en el coche por obligación y cuánto por diversión? Y si es así, ¿se trata del mismo coche? Además de que las cajas actuales si nosotros queremos lo único que nos ahorran es el trámite de pisar el embrague, que siempre (dentro de unos límites lógicos) vamos a poder decidir sobre el coche qué marcha queremos llevar.

En segundo lugar nos encontramos con la seguridad. Mucha gente dice que se siente más segura en un coche con cambio manual ya que les hace tener un control mayor sobre éste. Yo pienso que esa atención que no tenemos que invertir en las marchas y el pedal del embrague se aprovecha en ir más concentrado sobre la trazada.

El tercer punto viene dado por la fiabilidad. “Eso cuando se rompa va a valer un dineral” es una frase que muchos tienen grabada a fuego, pero parece que lo que no contemplan es que una caja de cambios manual también puede dar problemas. Al margen de que nuestra unidad en concreto pueda ser más o menos fiable hay que tener en cuenta que la gran mayoría de las cajas de cambio precisan un mantenimiento que en muchas ocasiones, especialmente en vehículos que no pasan por un servicio oficial de la marca, se pasa por alto y termina por originar problemas que de no ser solventados nada más florecer, pueden hacer que haya que cambiar la caja de cambios entera. Por otro lado tenemos la seguridad de que un coche automático nunca se cala, nunca se pasa de vueltas, nunca introduce una marcha equivocada y es muy raro que haga girar el motor a regímenes poco adecuados. Esto hace que comprar un coche usado con cambio automático nos deje más tranquilos ante la incógnita del uso que haya podido sufrir.

Y el cuarto y último trata del aspecto económico. Que un coche automático vale más  que un coche manual es algo lógico (y ojo, hablo de que vale más, no  de que sea más caro que también lo es). Pero esto ocurre durante toda la vida del coche. Si nosotros sólo lo tenemos una parte de su vida también valdrá más cuando nos queramos deshacer de él, pero si lo aguantamos hasta el fin de sus días habremos disfrutado todo ese tiempo de un coche de mayor valor. Es como comparar lo que vale un Renault Twingo con un BMW de la Serie 7. Es más caro de adquirir, se revende a un precio muy superior y hasta que llega el momento de llevarlo a un desguace hemos conducido un coche más grande, más potente y más seguro.

Llegados a este punto sobra decir que un coche automático es mucho más cómodo de usar, sobretodo en entornos urbanos congestionados donde en un atasco terminamos con la pierna izquierda fatigada de estar en tensión por el pedal izquierdo.

Vale, quiero un coche con transmisión automática… ¿En qué me tengo que fijar?

Lo primero a tener en cuenta es el tipo de coche que estamos buscando. A priori la decisión de ir a por un automático no debería limitarnos sobre el coche que estemos buscando. Como siempre, lo mejor es razonar y buscar un modelo que nos encaje los 300 días del año que “sufrimos” de rutina diaria y que no lo compremos únicamente por los otros 65 que estemos de vacaciones (quien las tenga).

Una vez localizados los modelos entre los que vaya a estar la decisión tendremos que analizar el tipo de caja de cambios que lleva, ya que hay varios “patrones” en el mercado.

Los más habituales son los siguientes:

  1. Convertidor de par. En los años 90 eran lo más habitual. Son relativamente sencillas, robustas, aguantan grandes dosis de potencia y son suaves. Como ventaja tenemos su fiabilidad y eficacia. Como contra su rendimiento, ya que en motores “modestos” el cambio de marchas es lento y hace que la potencia del coche no sea eficaz por culpa de sus reacciones. Es un tipo de caja aconsejable asociada a motores potentes y la podemos encontrar en Mercedes-Benz bajo el nombre de 7G-Tronic (ó 9G-Tronic en las últimas versiones) ó en el consorcio Jaguar/Land Rover.
  2. Variador continuo. El funcionamiento de esta caja es ideal, o debería serlo, ya que unas correas y unos conos se encargan de ir aumentando o disminuyendo el desarrollo (es decir, alargando o acortando la marcha) según nos convenga. La realidad es que difumina bastante la potencia del motor y su fiabilidad es muy pero que muy sensible al mantenimiento. Audi, por ejemplo, la llama Multitronic.
  3. Pilotadas: son cajas de cambio similares a las manuales pero con un mecanismo que se encarga de robotizar el embrague para que nosotros no necesitemos el tercer pedal. Son mucho más sencillas que las de variador continuo o incluso las de convertidor de par, pero su funcionamiento es lento. Por eso nosotros sólo las enfocamos a vehículos de uso eminentemente urbano ya que en carretera no nos dará la respuesta que nos dan las otras para reducir marcha y adelantar en un momento comprometido, por ejemplo. PSA (Peugeot-Citroën) las usa mucho y las bautizaron como CMP. También el grupo Volkswagen en los modelos más pequeños (Citigo, Mii y Up!) con el sobrenombre ASG.
  4. De doble embrague: fueron ideadas en los 80 para competición y poco después del año 2000 se extendió su aplicación en coches que ocupaban el grueso del mercado. Técnicamente vienen a ser igual que las pilotadas, pero con una salvedad. Y es que como su propio nombre indica, tienen dos embragues. Las pilotadas hacen lento el cambio de marchas con un sólo embrague y éstas, al tener dos, permiten que el cambio se haga en la mitad de tiempo (e incluso menos) ya que cuando llevamos insertada una marcha, la siguiente ya está preparada para entrar. Este tipo de caja de cambio a día de hoy es la más interesante para casi cualquier coche de uso diario en el que podamos pensar ya que es la caja más rápida que podemos encontrar y esto hace que case bien con cualquier motor, por pequeño que sea. Ni aguanta cifras de potencia similares a las de los convertidores de par, ni es tan suave como las de variador continuo. Pero es la más recomendable para todos los días. El grupo Volkswagen las usa desde 2003 y se llaman DSG en Volkswagen, SEAT y Skoda y S-Tronic en Audi. Años después Ford se quiso subir al carro con su Powershift, Renault con su EDC y PSA con su ETG, pero ninguna ha conseguido un funcionamiento tan limpio e impecable como los primeros.

Todas ellas las vamos a encontrar en varias versiones dependiendo de lo reciente que sea el modelo, cada vez con un número mayor de marchas que harán que las primeras marchas más cortas aprovechen mejor la potencia del motor y las últimas más largas rebajen los consumos.

Por cierto, hablando de consumos, un coche automático siempre va a gastar más que uno manual en igualdad de condiciones. Lo que ocurre es que muchas veces esa igualdad de condiciones no existe ya que hay coches que con un motor determinado pueden montar una caja manual de cinco velocidades o una automática de siete, por ejemplo, dándole así muchas más opciones de mejorar rendimiento y consumos a la automática. También es cierto que están diseñadas para que el motor vaya siempre al ritmo más adecuado según la velocidad que llevemos, cosa que requiere mucha más atención en los coches con caja manual y que pueden penalizar el consumo si, por ejemplo, vamos en 3ª altos de vueltas cuando podríamos ir a la misma velocidad en 5ª más relajados gastando menos.

MarchaRecomendada

En resumen, si nuestra elección se enfoca en una gran berlina o un gran SUV (todoterreno, todocamino, como queramos llamarlo) dotado de un motor potente lo más seguro es que lo encontremos con una caja de convertidor de par, pero si buscamos cualquier otro tipo de coche lo más satisfactorio será casarlo con una caja de doble embrague.

Sobre cómo se conducen, qué modos de funcionamiento nos ofrecen o qué mantenimiento requieren os hablaré en otra entrada más adelante.

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2 respuestas a Cajas de cambio automáticas

  1. Javier Felipe Jiménez dijo:

    Muy bueno

    Me gusta

  2. Pingback: Abarth Day 2016: allí estuvimos | GARAJE ACTUAL

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